En este caso se necesitaba una escenografía sencilla y manejable para ir de gira y poder actuar en todo tipo de escenarios, salas polivalentes o plazas de pueblo, sin depender de la estructura física del teatro para la sujeción del decorado, así que se ideó un sistema de marco de metal desmontable y un tapiz con un mural pintado de estilo clásico, recreando un cuadro antiguo.
La base del tapiz era de algodón crudo pintado con pigmentos naturales y cola de conejo con una capa de protección encima para poder montarlo en exteriores.
La estructura se mostraba por la parte inferior del mural, imitando la madera con su característico enrejado para su sujeción, y elevando un poco la imagen central para que no se cortara su visión en el escenario.